11. Dios llama a Moisés y libera al pueblo de la esclavitud


Estimados catecúmenos, en esta entrada podéis encontrar el texto completo del tema 11 titulado: Dios llama a Moisés y libera al pueblo de la esclavitud. Espero que os sirva para reflexionar e integrar de manera progresiva la presencia de Dios en vuestras vidas cotidianas.


QUÉ PRETENDEMOS CONSEGUIR CON ESTE TEMA...
  • Entender la historia de la liberación de Israel. 
  • Establecer un paralelismo entre el Antiguo y el Nuevo testamento a través del estudio de los acontecimientos relacionados con el tema. 
  • Conocer la relación entre la Pascual judía y la Pascua cristiana. 


INTRODUCCIÓN
La tercera de las lecturas que escuchamos en la Vigilia Pascual es del Libro del Éxodo. La Biblia nos narra que los hijos del patriarca Jacob, empujados por el hambre, emigraron a Egipto en tiempos de José y se establecieron en este país.
En Egipto, muchos años después de los días de José, los israelitas fueron tratados como esclavos. En la opresión clamaron a Dios y el señor escuchó sus peticiones. Dios se acordó de ellos y es mandó a Moisés, su siervo. Le dijo: «El clamor de los hijos de Israel ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora marcha, te envío al Faraón para que saques a mi pueblo, a los hijos de Israel» (Éx 3, 9-10).
Moisés lleno de temor, es excusó diciendo: «Mira, yo iré a los hijos de Israel y les diré: “El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros”. Si ellos me preguntan: “¿Cuál es su nombre?', ¿qué les respondo?”» (Éx 3, 13).
Entonces, el Señor le reveló su nombre diciendo: «"Yo soy el que soy"»: El Señor, Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación» (Éx 3, 14-15).
Moisés marchó a Egipto y se presentó al Faraón pidiéndole que dejara salir a los israelitas. Pero el Faraón no lo permitió. Entonces Dios mostró su poder con prodigios y portentos, hasta que el Faraón, impotente ante el poder del Señor, autorizó la salida de Israel del país de Egipto. Dios liberó así a su pueblo de la esclavitud.
Capitaneados por Moisés los israelitas salieron de Egipto y llegaron al mar Rojo. El Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y los israelitas atravesaron a pie el cauce desecado. El Faraón se arrepintió de su decisión y se apresuró a lanzar contra los israelitas sus tropas y carros de combate para ver si todavía podía detenerlos.
Pero el Señor sembró el pánico entre los egipcios, trabó las ruedas de sus carros y pidió a Moisés que extendiera su mano sobre el mar. Las aguas volvieron a su cauce y los israelitas vieron a los egipcios muertos en la orilla del mar.
Al ver los prodigios que Dios realizaba para librarlos de la esclavitud, el pueblo de Israel creyó en el Señor y confío en Moisés, su siervo.



La Pascua Judía
La pascua judía es un recuerdo del momento en el que los israelitas dejaron de ser esclavos en Egipto para iniciar su camino de liberación hacia la tierra prometida. 
En tiempos de Jesús, aquellos que podían peregrinaban a Jerusalén y sacrificaban un cordero, el cordero pascual, como recuerdo de esta liberación.
Aún hoy, las familias judías celebran esta Pascua. Para los cristianos aquella primera Pascua con Moisés es anuncio de la Pascua definitiva de Jesús: su paso de la muerte a la vida, su Pasión y su Resurrección. La eucaristía que celebramos es el memorial de la Pascua de Cristo.


UN DÍA MEMORABLE
En la memoria del pueblo de Israel quedó grabada la cena que celebró cada familia la noche en que Dios los liberó de la esclavitud. Aquella noche los dinteles de las puertas de las casas de los israelitas estaban rociados con la sangre del cordero inmolado para la cena, señal de que allí vivían hebreos. Fue la cena de la liberación: la cena del cordero y del pan ácimo, pan de la miseria y de la prisa por terminar la injusta situación del pueblo de Israel en Egipto.
El pueblo de Israel recuerda cada año ese acontecimiento, el Paso o Pascua del Señor, que los liberó de la esclavitud e hizo posible su salida de Egipto. Agradece también las maravillas obradas por Dios cuando su pueblo pasó a través de las aguas del mar Rojo.
La sangre del cordero pascual y las aguas que salvaron al pueblo de Israel son un anuncio de la sangre de Jesús, derramada en la cruz por nuestra salvación, y de las aguas del bautismo, que hacen pasar a los cristianos de la muerte a la vida.
En la liturgia de la vigilia Pascual rezamos:
Señor y Dios nuestro, muchas maravillas vemos brillar también en nuestros días, porque lo que hiciste a favor de tu pueblo elegido, librándolo de la persecución del Faraón, lo realizas por medio del agua del bautismo para salvar a todas las naciones; te pedimos que todos los hombres del mundo se conviertan en verdaderos hijos de Abrahán y se muestren dignos de la herencia de Israel.


DIOS SE DA A CONOCER
Dios se reveló a su pueblo Israel dándole a conocer su Nombre. Que Dios tenga un nombre
significa que se comunica a sí mismo y se hace accesible, dando a los seres humanos la posibilidad de conocerle más íntimamente y de invocarle personalmente.
Se revela a Moisés como el Dios de sus padres, el que había llamado y guiado a los Patriarcas. Pero, aun revelándose, Dios sigue siendo un misterio inalcanzable, pues, como dice San Agustín, si lo comprendieras, no sería Dios.
Israel reconoce que Dios es el único Dios, fiel y compasivo, que se acuerda de su pueblo y de sus promesas, y que actúa en la historia para liberarlo. Yahvé es, ante todo, el Dios que salva. Como el pueblo de Israel, también nosotros estamos llamados:
  • Reconocer la grandeza y majestad de Dios: «Dios debe ser el primer servido» (santa Juana de Arco).
  • Vivir en acción de gracias: todo lo que somos y todo lo que poseemos viene de él.
  • Confiar en Dios en todas las circunstancias, incluso en la adversidad.


EL PUEBLO DE ISRAEL CANTA LA SALVACIÓN
Israel vio las maravillas que el Señor había hecho para liberarlos de los egipcios y creyó en el Señor y el Moisés, su siervo. Por eso, los israelitas, junto con Moisés, entonaron este canto al Señor:
Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria, 
caballos y carros ha arrojado en el mar. 
Mi fuerza y mi poderes el Señor, 
él fue mi salvación. 
Él es mi Dios: yo lo alabaré; 
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. 
Sopló tu aliento y los cubrió el mar, 
se hundieron como plomo en las aguas formidables. 
¿Quién como tú, ¿Señor, entre los dioses? 
¿Quién como tú, terrible entre los santos, 
temible entre los santos, temible por sus proezas, autor de maravillas? 
El Señor reine por siempre jamás (Éx 15, 1-2.10-11.18)


Ya en el siglo II, Melitón de Sardes nos muestra que la historia de la amistad de Dios con los hombres llega a su plenitud cuando celebramos la Pascua de Jesucristo. 


Lo antiguo se ha hecho nuevo; 
la figura se ha convertido en realidad; 
el cordero vino a ser el Hijo.


¿Cómo se ha revelado Dios?
Dios se revela interviniendo, con obras y palabras, en la historia del pueblo de Israel y, por último, a través de Jesucristo, que es la plenitud de toda comunicación de Dios.


UN MOMENTO DE REFLEXIÓN... (preguntas para reflexionar íntimamente, no las contestes inmediatamente, tómate tu tiempo para ello, pero muéstrate sincero/a)
  1. Qué relación ves entre la liberación de la esclavitud del pueblo de Israel que hemos visto en este capítulo y tu vida en relación con Jesús Nuestro Señor.
  2. Cómo podríamos asociar simbólicamente el paso del Mar Rojo por el pueblo de Israel, al Bautismo que recibimos cuando nuestros padres muestran su deseo de vivir la fe de Cristo.
  3. Por qué celebran la Pascua los judíos, qué relación tiene con este episodio bíblico.
  4. Cuál es la diferencia fundamental entre la Pascua judía y la Pascua cristiana.
Pincha aquí para rellenar el formulario donde están estas mismas preguntas.


Textos literales extraídos de:
  • CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA: Testigos del Señor. Editorial EDICE, 2ª edición. Madrid, 2015.
  • CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA: Sagrada Biblia. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC). Madrid, 2011.
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